Los proveedores mineros son mucho más que un eslabón de la cadena de abastecimiento: son actores estratégicos para la innovación, la competitividad y el desarrollo de los territorios. Este fue uno de los principales mensajes del encuentro “Alianzas que suman: proveedores mineros para el desarrollo territorial”, organizado por Andean Link Engagement el 25 de septiembre de 2025, en el marco de PERUMIN37.

El encuentro reunió a representantes del sector público, empresas, proveedores, organismos multilaterales y organizaciones especializadas para abordar una pregunta central: ¿cómo convertir el crecimiento del ecosistema proveedor en mayor valor para la minería y para los territorios?

Durante la apertura se planteó una idea que atravesó toda la jornada: si la minería es el motor del desarrollo del país, el motor de ese motor son los proveedores mineros. Bajo esta premisa, el diálogo buscó ir más allá del diagnóstico y poner sobre la mesa oportunidades concretas de articulación.

Un ecosistema con potencial por desarrollar

Las cifras presentadas durante el evento muestran la dimensión de esta oportunidad. El sector proveedor cuenta con más de 7.800 empresas y genera miles de millones de dólares en ingresos, con una participación creciente en el PBI nacional. Sin embargo, persisten importantes brechas de articulación, descentralización, innovación, acceso a financiamiento y desarrollo de capacidades.

La experiencia internacional presentada desde Australia y las referencias a Chile mostraron que el fortalecimiento de proveedores requiere agendas de largo plazo, clústeres robustos y una colaboración sostenida entre Estado, empresas, academia y otros actores del ecosistema.

De la conversación a la acción

Uno de los principales consensos fue la necesidad de pasar de iniciativas aisladas a una agenda común. Esto implica mejorar la información sobre compras locales, desarrollar mecanismos de financiamiento adecuados para proveedores pequeños y medianos, impulsar espacios de coinnovación y fortalecer el talento requerido por una industria en transformación.

La dimensión ESG también ocupa un lugar central. La descarbonización, la trazabilidad, la economía circular, la gestión del agua y la resiliencia climática no pueden abordarse únicamente desde las empresas mineras: requieren incorporar a toda la cadena de suministro.

La mesa de diálogo con ERM, IFC y BID reforzó esta perspectiva. Los proveedores deben ser considerados aliados estratégicos de largo plazo, y no únicamente actores transaccionales. Para ello, será necesario fortalecer estándares, acceso a financiamiento, políticas de compras locales y capacidades territoriales, así como avanzar hacia una definición clara de qué significa “proveedor local” en el Perú.

Un desafío compartido

El cierre del encuentro dejó una conclusión clara: el Perú no parte de cero, pero necesita conectar mejor lo que ya existe y convertir los consensos en acciones concretas, medibles y sostenibles.

Fortalecer el ecosistema proveedor significa también fortalecer la capacidad de la minería para generar innovación, empleo, resiliencia y oportunidades en los territorios. Para ello, se requiere una visión compartida y de largo plazo que articule a empresas mineras, proveedores, Estado, academia, sector financiero y organismos de cooperación.

El reto es pasar de las ideas a la acción: coordinar, medir, financiar, innovar y ejecutar.

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